“ Una de las figuras fundamentales para comprender la Guatemala de los años 60 es el sacerdote español, Gerardo García, que desempeño su ministerio en la capital guatemalteca hasta que apareció asesinado en su casa un mañana de 1967.
Gerardo García fue mucho más que un sacerdote que organizó una red de ayuda para los más pobres de su parroquia, la profundidad de sus escritos, los contactos que mantenía con los dos lados de la contienda, le hacían un personaje clave para haber alcanzado una salida pacífica al conflicto.
Gerardo García inauguro en la Ciudad de Coban unas conversaciones que lograron grandes avances para la paz. Su repentino asesinato, nunca aclarado, fue un mazazo para ese incipiente proceso de paz. ¿Si Gerardo García no hubiese sido asesinado podrían las conversaciones de Coban que él dirigía haber evitado el conflicto?.
Una gran sombra se extiende sobre los auténticos autores del asesinato de Gerardo García, la versión oficial habló de un asalto común para robar, versión que nadie creyó, pero que fue la que oficialmente quedó como válida, pero la sombra de la sospecha pasó rápidamente a los servicios de inteligencia de EEUU, que no les interesaba una mediación como la que trataba de llevar adelante el sacerdote español”*
* Historia reciente de Guatemala, Jorge Zazo, Vol II pag 106-107, Austral Madrid.

Trajeron dos cafés, a ninguno de los dos realmente les apetecía, lo pidieron como un lugar común, Esperanza, miraba fijamente a Braulio, que refugiaba su vista en las servilletas o en el cenicero que había sobre la mesa, siempre que alzaba la vista cruzaba su mirada con la de Esperanza y se sentía incomodo, sin embargo le hubiese encantado poder observarla detenidamente, hubiese observado su cabello, y como le caía descuidadamente sobre el rostro, y sus ojos y sus labios que hubiese querido besar allí mismo, aunque se sorprendiese de aquellos pensamientos no podía negarlos.
Hace unos días. Comenzó a decir, mientras alzó su mirada y clavó sus ojos en los suyos y ya no abandono su rostro nunca. Recibiste una llamada telefónica de un anciano que decía ser tu abuelo, seguramente lo tomaste como una confusión o en el peor de los casos como una broma del mal gusto, pero no decidiste no darle más importancia ¿verdad?.
Se había quedado helada, es cierto que no había vuelto a pensar en aquella llamada que tanto la extrañó, pero también recordaba perfectamente que aquella llamada había sido el detonante para los últimos cambios de su vida. Si. Acertó a decir sin que esto significase más que un continúa por favor.
Ese hombre es José Antonio de Luna y Kumito, Obispo de Comala ¿Te suena?. No no he oído ese nombre en mi vida, pero perdona un segundo has dicho ¿Obispo?. Si, Obispo, en fin creo que ha perdido la cabeza, Yo le he tenido siempre como un buen hombre, vino de Roma de ocupar un alto cargo en la curia Romana y el destino de Obispo de Comala era un descanso final de su vida, en el último año ha sufrido un infarto, y después del mismo su comportamiento se ha vuelto impredecible. Perdón no entiendo nada, ¿Obispo? Pero ¿Qué tengo yo que ver en todo esto?, Mi abuelo por parte de madre murió era un industrial de Barcelona y al padre de mi padre no le conocí murió en Guatemala antes de que mi abuela esperanza y mi padre siendo niño se vinieran a España, ¿Cómo va a ser mi abuelo?. Creo que lo mejor será que me acompañes a hotel y hables con él. Espera, espera, espera, vas muy rápido, no se si quiero acompañarte a ningún sitio, pero en todo caso ¿tu que pintas en esto?. Respiró hondo sabía que en algún momento de la conversación él tendría que responder a esa pregunta. Soy sacerdote y secretario de D. José Antonio y me ha pedio que le acompañe a Barcelona, que te siga, en fin y yo en lugar de avisar a su medico personal he seguido su locura, pero esto se acaba hoy, voy a llamar al médico que venga a por él. ¿Eres sacerdote?. Si, bueno….. en fin…..
No creía, ni tenía relación especial con la Iglesia, ¿porque la impresiono tanto que aquel joven que la estaba poniendo tantísimo fuese sacerdote? ¿Serían prejuicios de su infancia? Sintió desilusión en un primer segundo y luego se mordió el labio y pensó ¿por qué no?